Os quiero felicitar la Navidad y para ello he tejido esta muñeca convertida en un pequeño homenaje a Rudolf.
¿Por qué Rudolf? Cuenta la leyenda que Rudolf era el último reno del trineo de Papá Noel. Era el marginado, al que todos discriminaban por su nariz roja y brillante, decían que parecía un payaso. Una Nochebuena, cuando ya habían salido a repartir los regalos, una gran tormenta les sobrevino. De repente, estaban perdidos y no veían para poder seguir adelante, entonces Papá Noel vio la luz roja de la nariz de Rudolf, le puso en primer lugar y con su luz consiguió salvar la Navidad.
Rudolf nos enseña que todos tenemos valía. Hace poco aprendí esto de una buena amiga, aunque a veces las circunstancias nos hagan rebelarnos contra todo y esto nos lleve a la marginación, todos tenemos algo que nos hace especiales y que podemos aportar a los demás.
He de reconocer que me encanta la Navidad. Quien me conoce profundamente puede llegar a extrañarse, porque no soy una persona religiosa, no tengo fe en lo inexistente, aunque si en la gente y su magia.
Sin embargo, me gusta empaparme de todas las culturas y creencias y coger lo bueno de cada una de ellas. Y por eso me gusta la Navidad, porque a pesar de su comercialización, creo que despierta en la gente, incluso en la que está en contra, muchos valores y buenas sensaciones.
Tengo fe en los que recogen comida para los que tienen hambre, en los que enseñan a sus hijos a compartir sus juguetes con los que necesitan la alegría de jugar, en los que acompañan a los que sienten soledad, en los que crean ilusión....tengo fe en la magia que crean las personas cuando sus acciones están llenas de buena voluntad y benefician a los demás.
Sé que mucha gente se pregunta y por qué sólo en Navidad, qué pasa el resto del año. Pues que la magia también se reparte, pero de otras maneras no tan presentes para todos. Doy fe de que hay personas que trabajan todos los días repartiendo esa magia que infunde la Navidad: hay magia entre muchos médicos, profesores, psicólogos, educadores sociales, voluntarios, incluso políticos.... en todo tipo de profesionales. Y sobre todo hay mucha gente que como Rudolph cada día aporta su valía a los demás.
Mantengamos viva la magia
¡Feliz Navidad!