Cuando me propusieron tejer a Talia dije "imposible", pero me suelo saltar el "im-" de esta palabra, no me gustan las barreras, así que me puse manos a la obra.
Ha sido complicado, sobre todo porque no he conseguido hacer justicia a la belleza de la original.
Cuando me pasaron la foto pensé "qué preciosidad", y para mí es mucho pensar, ya que, como muchos sabéis, los perros y yo tenemos un problema de compatibilidad. Pero ella me llegó enseguida, se la ve atlética y es que me han dicho que corre con su dueño, aunque sobre todo me encandiló su mirada: negra y profunda. A través de ella veo inquietud, inteligencia, sensibilidad y compromiso, dicen que los perros son un reflejo de sus dueños, no sé si me habré acercado, porque solo le conozco a través de los ojos de Talia y de sus amigas, las que le han querido hacer este regalo tan especial. Lo que no creo es que Talia... ¡toque la batería!
Tejer negro es difícil, no se ven bien los puntos, y como podéis ver físicamente Talia es muy negra. Sin embargo, no es precisamente oscuridad lo que transmite. Estoy segura de que su dueño, aunque no sé si nombrarle así porque yo creo que la siente como un miembro más de su familia y no como una pertenencia, ve en ella lo mismo que yo, porque además del cariño, perdón, amor que seguro se tienen, Talia está llena de luz, y esa luz me ayudó a tejerla. Espero que quede reflejado en ella, y que Talia siga iluminando los días de los que tanto la quieren, su familia.