Quiero empezar el año 2017 recordando las creaciones de las que no puedo dejar de sentirme orgullosa, mis muñecas semi personalizadas.
No pretenden ser un reflejo fiel de sus dueñas, sino simples pinceladas que evidencian los gustos y peculiaridades principales de cada una, descubriendo con cada puntada su sensibilidad y singularidad.
Aunque también he tejido algún niño, hoy quiero destacar a las mujeres. Grandes mujeres, algunas en sus comienzos, mis niñas. Quizá no veáis lo que yo veo en ellas, pues no son muñecas vistosas, no son princesas, no visten suntuosos vestidos, ni llevan espléndidos adornos, no representan la perfección, ni la sumisión, ni el sometimiento... son únicas e independientes, y eso es lo que las hace preciosas, espectaculares, porque representan el valor mas revelador de que llevamos un buen camino, y es que desprenden humanidad.
Al año que comienza le pido poder seguir luchando por ellas con mi forma particular de hacerlo, tejiendo su alma, reflejando a mujeres grandiosas, humanas y luchadoras.