Mi madre tiene un nombre muy especial. Mi abuelo fue al juzgado decidido a llamarla Rosa, sólo Rosa, pero en el juzgado le querían añadir María, ¡eran otros tiempos!, y mi abuelo dijo que no. Entonces, el 30 de agosto se celebraba Santa Rosa de Lima, y el del juzgado dijo que le ponía ese nombre. Y así se quedó, total mi abuelo ya tenía pensado llamarla como él quisiera. ¡Y es que no sólo yo tengo genio en la familia!. Finalmente todos la llamamos Rosi, así que ni mi abuelo se salió con la suya. Jajaja
Hoy es su cumpleaños. Lima es su regalo, he tejido para mucha gente, pero aún no lo había hecho para ella. Y eso que ella es mi pilar, nuestro pilar, el mío y el de mi hermana. Ha sentado las bases de lo que somos y aunque ahora nos sostenemos solas, de vez en cuando el desequilibrio de la vida nos hace reclamar nuestro pilar.
Sería demasiado simple agradecerle lo que hace por nosotras. Parece que una madre siempre tiene que estar ahí para sus hijos, sin embargo no tendría por qué ser así, pero ella es de esas disponibles las 24 horas.
Sólo espero conseguir que todo le revierta cuando lo necesite, que los cimientos que ha asentado con tanta fuerza seamos capaces de sujetarle y responder, pero no por agradecimiento, sino por amor.
FELICIDADES