El nombre de esta ratita no es casual sino un homenaje a su diseñadora Mari Liis Lille, más conocida como Lilleliis.
Cuando empecé con el amigurumi sus diseños eran los que más llamaban mi atención, sencillos y amorosos.
Lo cierto es que yo no suelo seguir patrones, me gusta trabajar liberando mi imaginación y dotando a mis muñecos del alma de sus dueños, aunque reconozco que se aprende muchísimo tejiendo con patrón.
Pero entonces una amiga mía se enamoró de las ratitas de Lilleliis, qué son espectaculares, tanto que no pudo resistirse y me pidió que tejiera una. Así que conseguí el patrón y manos a la obra.
No tardé ni cinco minutos en empezar con las modificaciones, y es que no consigo atar mi creatvidad, pero aun así el resultado le ha encantado a mi amiga, la que está enamorada de estas ratitas, y eso es lo que cuenta. Ella cree en mi trabajo y siempre me pone retos que afrontar, lo cual agradezco muchísimo porque me ayuda a crecer. También me hace tejer muchos chupeteros jajaja, algún día os los enseñaré.
Marilis está llena de fantasía, aunque parte del trabajo de diseño de otra persona está tejida desde el corazón, llena de sentimientos y creada para convertirse en un juguete cargado de afecto para su dueña, con el que espero haga algo muy importante que los niños deben hacer y para lo que quiero contribuir con los muñecos:
SOÑAR
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