Habiendo vivido en tantos sitios y crecido entre tantas culturas diferentes, es difícil sentirse de un lugar: Salamanca, Canarias, Venezuela, Valladolid, Cádiz y ahora Sevilla. Todos estos lugares forman parte de ella, una chica alegre, abierta, positiva, con una gran capacidad de adaptación.
Aunque conserva muchas costumbres de los diez años que vivió en Venezuela, ahora ha echado raíces en Sevilla, especialmente tres, que le harán apegarse a esta ciudad: sus hijos.
La mayor con su traje de la feria, blanco y rosa, es muy inteligente y pausada; la mediana, de naranja y azul, es activa, movida, llena de vida; y el pequeño, cofrade devoto como su padre, dicharachero, la alegría de la casa.
Ellos la unen a Sevilla, pero da igual a donde creamos pertenecer, pues siempre llevamos nuestras raíces a donde vamos, muy dentro, porque están en cada persona, amigos y familiares, de aquí y de allá, y en los recuerdos y las vivencias que van enraizando, dejando su huella en nosotros. Dos de esas raíces las cultivaste en Valladolid.
Ellas me han pedido que te haga llegar un mensaje. En la vida hay gente que entra y sale sin más, hay quien nunca debería haber entrado y debemos dejar ir sin importancia, y luego están ellas, que llegaron para quedarse, que siempre formarán parte de ti y tú de ellas, y que quieren que sepas, porque es algo que se siente, que aunque viváis a muchos kilómetros de distancia....
VUESTRA AMISTAD
NO TIENE FECHA
DE CADUCIDAD
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