¿Os ha pasado alguna vez que alguien os cause buenas vibraciones sin conocerle? Pues eso sentí yo cuando ella contactó conmigo con la ilusión de hacer un regalo especial y único a su hija.
Su única y muy deseada hija, por la que siente, y doy fe de ello después de varias conversaciones, un amor, una admiración y un cariño intenso e infinito.
Nació tal día como hoy, y yo le dije: "¡Anda, te tocó la lotería!" , y me contestó: "Sí, ha sido la única vez".
Pero desgraciadamente la suerte no siempre es para bien, y la vida deparaba a esta familia un duro golpe, un accidente, que hizo que al pilar de su vida se le apagaran los recuerdos. A pesar de la dureza que les ha tocado vivir, con el tiempo y a fuerza de verlas, su mamá y ella han vuelto a recibir el cariño olvidado de su padre.
Un día paseando con él, se acercó un perrito al que llamó por el nombre del perro de unos amigos, pues se parecía mucho. ¡Su primer recuerdo después de tanto tiempo! Esto hizo que su hija se volviera loca buscando una igual para su padre, hasta que encontró a Argy.
Cuando ella era pequeña, su papá le compró un osito de peluche y le dijo que le quitaría los miedos y le calmaría los dolores. Y ahora ella, le devolvía ese amor, que su padre le dio con aquel oso, en forma de perrita, porque Argy vino a darle emoción, cariño, a quitarle la tristeza y el miedo a salir, y a devolverle la alegría para tirar hacia delante con su recuperación.
Argy es un nombre vasco que significa LUZ, eso es lo que tú hiciste al buscarlo, dar luz y encender lo apagado.
Y tu madre, que te quiere con verdadera locura y admira en lo que te has convertido, una chica sociable, vital, fuerte, abierta y muy cariñosa, tu madre, quería que hoy tuvieras un regalo especial, que refleje su gran suerte, una suerte verdadera, la de tenerte a ti, porque eres para ella lo que tú trajiste con Argy,
la luz de su vida.
FELICIDADES