Os acordáis de mi violinista, pues ahora le dio por los unicornios, de manera que le han hecho tantos regalos sobre el tema que dice que se va a hartar de ellos. ¡Y qué razón lleva!, paseamos por una sociedad en la que tenemos la posibilidad de tener tantas y tantas cosas, que hasta nos saturamos de ellas, y encima nos sentimos pobres.
En nuestro cole han hecho una recogida de juguetes para llevarlos al Sahara, algunos han colaborado aprovechando para deshacerse de lo que estaba en casa roto, sucio o estorbando; muchos han hecho espacio solidario contribuyendo con juguetes impresionantes que ni siquiera han usado un par de veces; y hay quien ha comprado algunos para realizar su aportación. Y sin embargo, nos seguimos considerando pobres.
Creo que deberíamos revisar nuestro concepto de pobreza, porque a veces pienso que cuanto más tenemos, más pobres nos hacemos. Está claro que necesitamos el dinero para vivir, pero no deberíamos necesitarlo para saturarnos.
Así le pasó ayer a mi violinista, sintió que de repente entraron en su vida demasiados unicornios, y le gustan, y probablemente le seguirán gustando, pero a pesar de ellos, y de seguir creciendo, sé que mantendrá en su vida la magia, la fantasía, la inocencia, la generosidad, el entusiasmo y esa alegría de vivir que tanto le caracterizan, porque eso es lo que te hace rica.
No dejes que tus unicornios te hagan pobre, sino que te ayuden a mantener esa riqueza.
FELICIDADES
No hay comentarios:
Publicar un comentario