Budy y sus hermanos aparecieron abandonados en una caja. Quien los encontró se dirigió a la asociación Pro patas para que los buscaran un hogar.
Quiso el destino que nuestra protagonista, la cual sentía un cierto recelo y miedo hacia los perros, fuese animada por alguien, que le tiene mucho aprecio, para que adoptara a un cachorro, y así es como Budy y ella, convertida en su mamá, comenzaron a compartir sus caminos.
Su nombre se lo debe a la película Toy story, una de las favoritas de ella.
Lo eligieron porque era el más tranquilo de sus hermanos, aunque cuando lo he tenido cerca de mí, me ha parecido juguetón y mimoso, y tiene dotes de modelo, pues parece posar para las fotos poniendo caras muy graciosas.
Ha ayudado a su mamá en los reveses de la vida, en los momentos más duros su presencia le ha transmitido vitalidad, ha encontrado un amigo en él, y su compañía se ha hecho imprescindible convirtiéndolos en inseparables, como Buzz y Woody al final de la película.
La madrina de Budy es una niña extraordinaria, que confía demasiado en mis manos, y me pidió que tejiera a Budy, al que adora, y a su mamá, pues quería sorprenderla con un regalo que refleje que les quiere mucho y que les siente como parte de su familia. Porque ella es su amiga y él su ahijado, y eso para ella es súper especial.
Quien te aprecia te ha descrito como una persona comprometida, sensible, muy responsable y muy feminista. Además permíteme añadir soñadora, pues perteneces a un grupo de soñadores y luchadores comprometidos con un trabajo dedicado a ayudar a los demás, a protestar y a mover al mundo contra las injusticias.
Te he visto con un cartel en el que ponía que el amor valga la alegría y no la pena, espero que el cariño que hoy te muestran los que te hacen este regalo, forme parte de esas alegrías que surgen del amor, y que te hagan seguir soñando...
hasta el infinito y más allá.
FELICIDADES
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