Ya os comenté en otra ocasión que hay unas muñecas llamadas lalylalas, diseñadas por la alemana Lydia Tresselt.
Mi favorita es la inspirada en una oveja llamada Lupo. Decidí tejérsela a mi hija pequeña y entonces empezó a hacerse grande, grande.... la muñeca medía unos 50 centímetros y Eva dijo: "no no no.... yo la quiero pequeñita".
Y qué hice? , pues lo que hubiera hecho cualquier madre, deshacerla jajaja
La volví a tejer en más pequeña y la verdad me inspiró muchísima más ternura que al principio y es que eso es lo que me aporta esta muñeca: TERNURA.
Después, cuando la terminé, Eva dijo: "mamá, mamá.....le falta el chupete" y qué hizo la madre? Creo que ya os lo imagináis.
Pero la historia no acaba aquí, y es que la muñeca lleva unos pompones preciosos y yo quería que la de Eva también los llevase, pero no me salían. Sabéis a quién recurrí, está claro: a mi madre jajaja. !Qué no haría una madre por sus hijos!
Qué graciosa con su chupete! y te ha quedado fenomenal
ResponderEliminarTanto trabajo ha merecido la pena.
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