Amar a los animales va más allá de tener una mascota bonita para pasearla por la calle. Esta historia trata de alguien que realmente ama a los animales. Así lo demostraron cuando hace dos años una persona los llamó por equivocación para que recogieran a su perro, y cuando allí llegaron se encontraron un perro de la misma raza que el suyo, pero desnutrido, sin un colmillo, desorientado, abandonado a su suerte...
Amar a los animales es coger a ese perro, como ellos hicieron, y al saber que estaba desprotegido porque se habían desentendido de él, decidieron cuidarlo, y quererlo, y protegerlo, y educarlo, sacrificarse por un perro en edad avanzada, que no era el suyo, pero no abandonarlo.
Hay decisiones en la vida que se toman sin pensar, porque están guiadas por el corazón, quizás los que se guían por la cabeza tomen decisiones más inteligentes, sin grandes consecuencias para la comodidad y confort de sus vidas, pero siempre aplaudiré a los que siguen sus sentimientos sin pensar, ni en las consecuencias ni en su bienestar, a lo mejor son menos inteligentes, pero sí más humanos.
Rocky tuvo suerte, encontró seguridad y protección en una familia que sí ama a los animales, y seguro que él les devolverá con creces el amor que le han dado. Ahora esta familia ha crecido, cuenta con un nuevo miembro que ya tiene su pequeño Rocky, no es el típico sonajero de bebé, pero es uno de los más hermosos que he tejido, porque Rocky es símbolo de lealtad, se guía por el corazón, él nunca nos hubiera abandonado.
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